El propósito de una compañía

Estamos muy acostumbrados a oír la tríada visión, misión y valores. Ha llegado el momento de reivindicar el propósito de las compañías y la importancia en definirlo.

por | Oct 23, 2020

Vamos a hacer el ejercicio de imaginar que hoy nos hemos levantado muy temprano. Debemos  ir al trabajo y nos gusta empezar el día con ganas. Desayunamos, nos vestimos, nos duchamos… Y salimos a la calle. Empezamos a andar, con un mínimo de 8 horas por delante. El hecho es que, a final de mes, comprobaremos que ciertamente hemos hecho muchos quilómetros. Hoy es el día que más hemos andado y lo hemos hecho con unos valores firmes, pero… ¿por qué lo hemos hecho? ¿Cuál es el propósito que nos lleva a “andar” un día tras otro? ¿Cómo nos debe identificar nuestro cliente si sólo andamos como todos los demás sin saber dónde vamos?

En este blog ya hemos hablado del problema que representa para muchas compañías el hecho de trabajar por inercia, y hoy le queremos sumar el problema de no saber ni para qué existe una compañía a la que dedicamos tantas horas cada día, y que sólo  deseamos ver crecer.

El concepto de propósito de una compañía lo descubrió/entendió mucha gente de la mano del famoso vídeo de TED protagonizado per Simon Sinek. En este vídeo, de poco más de 17 minutos, nos explica la importancia para las empresas de conocer su “Why” por encima de su “What”. Demostrar que tienes un propósito creíble (un motivo por el que existe tu empresa por encima del de obtener beneficios), aporta valor comercial en un mundo cada vez más competitivo.

Nos han enseñado sobre la base de que el objetivo de la empresa es el de maximizar beneficios, pero quizá nos debemos plantear que este hecho debe de ser la consecuencia de aplicar el propósito de la compañía de forma sistemática. 

¿Quiere esto decir que una empresa que sólo se focalice en la parte económica está condenada al fracaso? No, pero sí que será una empresa con más problemas en su generación de engagement con el equipo de trabajo y sus clientes. Tendrá problemas en transmitir qué la hace distinta del resto de empresas que hacen lo mismo, y le será difícil que sus clientes se pueden ver identificados.

Existen diferentes ejercicios para poder localizar el propósito que mueve nuestra empresa. Uno que desde ST strategy nos gusta hacer a veces a algunos clientes es el de la Esquela, popularizado por Marty Neumeier en su libro Zag. El ejercicio consiste en imaginar que han pasado unos 20 años y tu compañía ha muerto. Debes redactar la esquela que saldrá en el diario el día siguiente. Este ejercicio nos ayuda a visualizar los hitos que nos gustaría que nuestra empresa haya conseguido y qué ha llevado a la empresa a alcanzarlos.

El propósito de la compañía es el que definirá su visión, misión y valores; y, a su vez, iniciará el camino de la cultura de la empresa, siendo, incluso, el eje del branding corporativo. ¿Sobre qué aspecto es mejor apoyar la imagen de tu empresa que sobre la propia cultura empresarial? Y es que según Andy Milligan i Shaun Smith, en su libro “On purpose”, el propósito ya es la quinta “P” del márquetin -aunque otros autores la sitúan como la sexta, ya que han incluido con anterioridad la correspondiente a “people”-.

El propósito nos lo debemos  creer, lo debemos trabajar y lo debemos visibilizar en cada una de nuestras acciones.

Debemos  tener claro que el propósito de la compañía hay que aplicarlo cada día. No es una simple frase para escribir en un plan de negocio. No se trata de dar una imagen mientras internamente actuamos de forma contraria. Nuestro propósito marca las decisiones de nuestra compañía y define qué políticas tenemos que seguir. Necesitamos serle fieles si queremos que después nuestros clientes nos identifiquen a nosotros. Nada indignará más a los clientes de tu compañía que descubrir que han sido engañados y que toda la cultura empresarial ha sido una farsa. Como dijo Gav Thompson, “Don’t tell me how funny you are; make me laugh”. 

Destacar no es sólo un tema de una buena comunicación. Las acciones hablan más alto y claro que las palabras. Esta es la línea que cada vez más las compañías se ven obligadas a seguir. Por este motivo necesitan saber en qué creen y qué piensan sus clientes. I no es sólo un tema de clientes, sino también del personal.

Las empresas quieren personal comprometido con la “causa” de la compañía. La cultura empresarial no es un simple papel a entregar a los nuevos trabajadores, cada vez tiene más importancia y se prefiere buscar trabajadores que encajen y posteriormente formarlos, que no intentar enseñar la cultura a alguien que hasta el momento no  ha encajado.

Ha llegado el momento, pues, de saber hacia dónde hacemos andar a nuestra empresa, de saber qué queremos que represente. Las inercias NO son buenas cuando estamos liderando una compañía. Preguntémonos por qué hacemos las coas, cómo las estamos haciendo y, sobretodo, tengamos claro a dónde queremos llevar nuestra empresa.